miércoles, 12 de diciembre de 2007
Llamada
La otra noche, después de dejar que Carina jugara conmigo a su antojo (no siempre se ganan las partidas) pude comunicarme con el mundo real. Supongo que lo inverso a una cacofonía no es una llamada de móvil a las tantas de la mañana, pero en mi caso funcionó. A la Isla llegó una voz querida, la tuya, que me recordó la tangibilidad del mundo que aún me espera ahí fuera. Desde entonces, no sé muy bien porqué, me siento mejor, vuelvo a ser sólida y resistente a los ataques de la isla por empujarme a su seno fantasmagórico. No son las palabras que me dijiste, sino la huella de las vibraciones de tu voz en mi oído, que aún reverbera en mi memoria sensitiva, haciéndome sonreir frente a los espectros. Ahora sé, a ciencia cierta, que saldré de la Isla, victoriosa, simplemente porque debo volver a escuchar tu voz.
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